Feliz Navidad… con un recuerdo especial a las personas con síndrome de Down

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Dicen que el médico británico John Langdon Haydon Down (1828-1896) se extrañaba de qué nadie hubiera descrito antes que él, en 1866, la anomalía que actualmente se conoce con su epónimo. ¡Claro! En su época no había Internet, que hoy nos permite volar –más que navegar- por una cantidad de información imposible de abarcar. Ni siquiera John Shaw Billings (1838-1913) había creado todavía la National Library of Medicine, ni se publicaba el famoso Index Medicus, nacido en 1879, la primera gran base de datos de publicaciones científicas, el origen de MEDLINE y PubMed. Down no sabía que el francés Jean-Étienne Dominique Esquirol (1772-1840), uno de los fundadores de la psiquiatría, ya lo había hecho –aunque no con tanto detalle como él- en 1838. Ni que otro francés, Édouard Seguin (1812-1880) pionero también entre los médicos europeos que emigraron a los Estados Unidos de América para desarrollar allí su ejercicio profesional, ya había hablado de ello en 1846. Aunque no sería hasta una fecha mucho más reciente, en el año 1959, cuando otro francés más, el médico genetista Jérôme Lejeune (1926-1994) y su equipo descubrieran la alteración cromosómica que produce la Trisomía 21.

En su “Observations on an Ethnic Classification of Idiots”, un artículo publicado el año 1866 en la revista London Hospital Reports, Down, reconocido seguidor de las teorías darwinianas, establece una clasificación de las personas con retraso mental en función de sus características étnicas. Entre las categorías propuestas, la que se hizo más popular fue la que él denominó “idiocia mongoloide”, por las similitudes faciales con las razas nómadas del interior de Mongolia. Y, al describir los rasgos de la cara de los niños incluidos dentro dicha categoría, entre otras cosas, escribía: “El pelo no es negro, como el de los mongoles auténticos, sino de un color oscuro, lacio y escaso. El rostro es aplastado y ancho y carente de prominencias. […] Los ojos están colocados de forma oblicua […] La hendidura palpebral es muy estrecha. […] La nariz es pequeña…”[1]

Pero, si Down no conocía los trabajos de Esquirol o Seguin, menos aún podía suponer que, a lo largo de la historia, los artistas habían representado en numerosas ocasiones a niños que, posiblemente, estaban afectados por el síndrome que lleva su nombre: sobre todo porque, hasta hace poco, tampoco se le había prestado demasiada atención al asunto. El año pasado por estas fechas les felicitaba la Navidad con una pintura de principios del siglo XVI, obra de un desconocido discípulo del pintor flamenco Jan Joest van Kalkar (c.1455-1519), conocida como La Adoración del Niño Jesús (c.1515), que se encuentra en la actualidad en el Metropolitan Museum of Art, de Nueva York.

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Discípulo de Jan Joest van Kalkar. La Adoración del Niño Jesús (c.1515). Óleo sobre tabla, 104,1 x 71,8 cm. The Metropolitan Museum of Art. Nueva York

El cuadro se menciona en las revistas médicas por primera vez –que sepamos- en el año 2003, en un artículo publicado por Levitas y Reid[2] en el American Journal of Medical Genetics, y en otro de Dobson[3] en el British Medical Journal. En ambos artículos se señala como, al lado de la Virgen María,  hay un ángel que muestra algunos de los rasgos físicos característicos de los niños con síndrome de Down: perfil facial plano, braquiocefalia (predominio del diámetro transversal de la cabeza), hendiduras palpebrales oblicuas y epicanto (repliegue cutáneo que cubre el ángulo interno de los ojos), raíz nasal deprimida, cuello corto y ancho, y unas manitas más pequeñas de lo habitual. Características similares se pueden ver en el pastorcillo que se encuentra al fondo, en la parte central. Aunque es imposible asegurar que tuvieran el síndrome de Down, si así fuera, se piensa que los niños que sirvieron como modelo al desconocido pintor podrían formar parte de su entorno más cercano, incluso de su propia familia; donde, si no sufrían un retraso mental muy marcado, podrían haber desarrollado su vida con normalidad.

Este año, en estas fechas, quisiera también dedicar un recuerdo a las personas con síndrome de Down. Y esta vez no serán ángeles o pastorcillos, sino que los representará el mismísimo Niño Jesús -uno de los varios con características compatibles con el síndrome de Down que pintó Andrea Mantegna (c.1431-1506) antes de que se pintara el cuadro anterior- el Niño Jesús de la recientemente restaurada Madonna con il Bambino, que se encuentra en la Accademia Carrara, de Bérgamo (Italia).

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Andrea Mantegna (c.1431-1506). Madonna con il Bambino (c.1490-1500). Temple sobre tela, 31 x 43 cm. Accademia Carrara, Bérgamo.

Tanto este cuadro como otros de Mantegna y algunas obras de arte más relacionadas con el síndrome de Down se pueden ver en el blog de Marisol Román. Por otra parte, hemos podido saber que el Dr. Brian Stratford, de la Universidad de Nottingham, publicó el año 1982 en Maternal and Child Health Journal un artículo sobre el síndrome de Down en otra pintura de Mantegna, y atribuía el hecho a la presencia de niños con las características del síndrome en la familia Gonzaga, para quienes trabajaba en Mantua.[4] Amplio y documentado, con mucho más que la obra de Mantegna (pero sin citar tampoco, como el anterior, el cuadro que hemos visto aquí) es el artículo de John M. Starbuck (2011) para Journal of Contemporary Anthropology.[5] Merece la pena dedicarle unos minutos.

A mí sólo me queda desearles Paz y Felicidad al celebrar un año más el nacimiento de Jesús con uno de los villancicos más conocidos, ese que compusieron Joseph Mohr y Franz Xaver Gruber en 1818, ese que canta todo el mundo…

https://www.youtube-nocookie.com/embed/XJ3kyGQKoq8

 

Referencias

[1]Down, J. L. H. (1866): “Observations on an Ethnic Classification of Idiots”. London Hospital Reports, 3: 259-262. [Disponible en: http://th-hoffmann.eu/archiv/down/down.1866b.pdf; consultado el 20 de diciembre de 2018].

[2] Levitas, A. S. y Reid, C. S. (2003): “An Angel with Down Syndrome in a sixteenth century Flemish Nativity painting”. Am. J. Med. Gen. Part A, 116A, 4: 399-405. [Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12522800; consultado el 20 de diciembre de 2018].

[3] Dobson, R. (2003): “Painting is earliest example of portrayal of Down’s syndrome”. BMJ, 326, 3: 126. [Disponible en:  http://www.bmj.com/content/326/7381/126.3.full; consultado el 20 de diciembre de 2018].

[4] Nicol, C. (2008): “At Home with Down Syndrome”. The New Atlantis, 20: 143-152. [Disponible en: http://www.thenewatlantis.com/docLib/20080523_TNA20Nicol.pdf; consultado el 20 de diciembre de 2018].

[5] Starbuck, J.M. (2011): “On the Antiquity of Trisomy 21: Moving Towards a Quantitative Diagnosis of Down Syndorme in Historic Material Culture”. Journal of Contemporary Anthropology, 2, 1: 17:44. [Disponible en: http://docs.lib.purdue.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1019&context=jca; consultado el 20 de diciembre de 2018].

 

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